11/7/08

SOS AFRICA

Europa mira con ojos asustados y llenos de compasión como llegan los africanos envueltos en tragedia y desesperación. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos ayudarles para que no tengan que llegar así tras atravesar todos los infiernos del miedo y de la explotación más brutal del hombre por el hombre, como decían los antiguos?


Durante siglos han aguantado los africanos el expolio más indecente y la indiferencia de los hermanos del norte. Solo para usarlos como esclavos nos interesaron antes, o para hacer bulto en las películas de Tarzan. Sin embargo, los pequeños negros de ojos abiertos y la piel quemada por el sol y la sal de una violenta travesía, ya no se conforman en seguir esperando su oportunidad mientras con una mano les llevamos la limosna de las ONGs que les vienen a decir Como sois incapaces de valeros por vosotros mismos, venimos a cuidaros y convertiros en eternos pedigüeños y con la otra siguen las empresas occidentales arrancando de las entrañas del Africa negra todas las riquezas que todavía les quedan y que se reparten entre los opulentos empresarios occidentales y los corruptos gobiernos que tienen, cuyo único papel es vigilarlos para que no se rebelen y sigan callando.


Ya no se conforman ni quieren seguir callando y muriendo impunemente los africanos del sur, esos a los que ahora lo correcto es llamar subsaharianos, con lo dificil que es pronunciar esa palabra y lo poco que importa que se les llame negros si se les respeta como seres humanos, como a cualquier blanco, o rosa como les dijo Nelson Mandela a los jueces en uno de sus muchos juicios: Ustedes nos llaman negros y no lo somos, como se llaman a sí mismos blancos y tampoco lo son, son más bien rosados como los cerdos. Ya no se conforman y se juegan literalmente la vida por venir hasta aquí. Ya saben ellos que no lo tienen fácil y que lo echan a suertes cuando zarpan sus pateras y se adentran en las aguas oscuras de las noches desesperadas en que deciden jugárselo todo, incluida la vida, a una carta. Pero como la hierba fresca que brotaba por las ranuras de los adoquines, su tozudez por sobrevivir les hace capaces de soportarlo todo con tal de llegar a la tierra prometida, a la sociedades veneradoras del becerro de oro, de la opulencia y el despilfarro. No les ha llegado el progreso pero les ha llegado la tele y saben que, aunque solo sea recogiendo las toneladas de comida que tiran los europeos cada día, tendrán más de lo que tienen.


Por nuestra parte, tenemos miedo a que sigan llegando y llegue un día en que sean más que nosotros. Y llegará. Ese día llegará si no somos capaces de poner las cartas sobre la mesa y hablar y actuar con claridad. Ya podemos crear directivas represoras, cárceles, sogas, xenofobia, medidas redentoras... Hagamos lo que hagamos aquí, no solucionará nada allá. Y si las cosas no se solucionan allá, creedme, seguirán llegando. Y con todo el derecho. Porque las fronteras y la propiedad privada es algo que hemos inventado los humanos y que no tiene nada que ver con la naturaleza. Estamos en un planeta que es la casa común de todos los seres vivos que en él habitan y, como ha pasado siempre desde la noche de los tiempos, los seres van transhumando de aquí para allá con la idea de sobrevivir. Eso no hay ni habrá quien lo pare. La única solución civilizada para evitar la llegada masiva y esas escenas de desesperación que nos tienen con el alma en vilo y las lágrimas a punto de abocarse al vacío, es que los países que nos llamamos democráticos seamos capaces de incidir para evitar los atropellos que nuestros propios empresarios cometen allá y apoyemos a los subsaharianos o como queráis llamarles a crear sus propias sociedades libres y democráticas, con su propio personal sanitario, docente, etc... Que les ayudemos no solo a comer y lavarse sino también a recuperar su autoestima y su orgullo. Ayudarles a que sean ciudadanos de pleno derecho en sus propios paises sin que tengan que depender de la benevolencia de los ciudadanos del norte, ni de tener que jugarse la piel para huir de sus preciosas y maltratadas tierras.


Nada que decir del papel que juegan las ONGs. Como bien dijo Lula da Silva Cuando era joven creí que pasar hambre hacía al hombre revolucionario, luego me di cuenta de que la miseria lo único que hace es que el ser humano pierda su dignidad, o sea que antes de todo hay que darles de comer. Estoy totalmente de acuerdo con sus palabras, por eso admiro y respeto la labor de todas las ONGs que tratan de ayudar en lo que pueden, Médicos sin Fronteras, Intermon Oxfam, Manos Unidas, Acción contra el Hambre, Save the Children, Setem..., tantas y tantas organizaciones no gubernamentales formadas por hombres y mujeres cuya sana intención es paliar el sufrimiento de quienes más ayuda necesitan. Yo misma he sido siempre colaboradora de más de una ONG y creo que posiblemente sea el dinero que mejor he gastado. Pero NO ES SUFICIENTE. Hay que hacer más. Hay que denunciar las injusticias que amenazan con perpetuarse. Ya no nos sirve mirar hacia otro lado pensando, bueno yo ayudo en lo que puedo porque no puedo hacer más. Ahora el problema de ellos también es problema nuestro y tenemos que arrimar el hombro para solucionarlo si no queremos que nos explote en las manos.



6 comentarios:

Luis Llorente dijo...

Hoy hemos coincidido en el post, como siempre el tuyo más completo

Luis Llorente dijo...

Julia lo siento no era mi deseo que provocara esos efectos.

Julia dijo...

No lo sientas amigo. Yo sí quiero que tanto tu post como el mío provoquen esos efectos, porque si todos los seres humanos que vean la mirada de ese niño y lean tus palabras de cómo se muere en patera son capaces de sentir lo que sentimos nosotros, quiere decir que todavía hay esperanza.

Joan Martinez i Vendrell dijo...

No es difícil coincidir quan hi ha un tema tan candent com el que tracteu tu i en Luis.

Farè d'arbitre imparcial. A mi tots dos em semblen bé, o sigui que empat.

A més a més estic content perquè veig m'has fet cas. Els punts i apart del teu escrit m'han facilitat la lectura. Gràcies guapa!!.

Jordi Coronas i Martorell dijo...

Aquest és un fragment del discurs de Pere Casaldàliga quan va rebre el premi internacional de Catalunya i que crec que il·lustra molt bé la situació:
"Els murs, las vallas, les tanques, les lleis d’intolerància no són una solució humana. Els “bàrbars del sud” acabaran trencant les fronteres de la separació. “La fam no té fronteres”, cridava el supervivent d’una pastera africana. Aquests nous bàrbars acabaran envaint el terra, la casa, la taula, l’ànima dels privilegiats d’un primer món: primer en abundància; primer en insensibilitat?"

Julia dijo...

Hola Jordi, soc una admiradora d'en Pere Casaldàliga, pel que t'agraeixo molt que hagis utilitzat les seves paraules per enviar el teu comentari. Em considero total i absolutament atea, però persones com aquest bisbe dels pobres, em mereixen tot el respecte del món.