Me gusta esta foto. Pase lo que pase y sin dejarme arrastrar por falsas ilusiones, sino con los pies bien plantados en el suelo, me gusta esta foto.
Y como me voy de madrugada y aún tengo que hacer la maleta y un montón de cosas más, entre ellas conocer a Alba, la preciosa hija de mi muy querida sobrina Marta, pues ahí os dejo esta imagen para mí tan simbólica. A quienes estéis de acuerdo conmigo, que la disfrutéis y a quienes no entendáis mi encantamiento con la foto, lo siento, todos tenemos nuestras debilidades, ¿qué le vamos a hacer?
Hasta entonces, o sea (que es la más pija de todas las masas) hasta que vuelva, que os vaya bonito.
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Ahorita vuelvo
Me gusta esta foto. Pase lo que pase y sin dejarme arrastrar por falsas ilusiones, sino con los pies bien plantados en el suelo, me gusta esta foto.
Y como me voy de madrugada y aún tengo que hacer la maleta y un montón de cosas más, entre ellas conocer a Alba, la preciosa hija de mi muy querida sobrina Marta, pues ahí os dejo esta imagen para mí tan simbólica. A quienes estéis de acuerdo conmigo, que la disfrutéis y a quienes no entendáis mi encantamiento con la foto, lo siento, todos tenemos nuestras debilidades, ¿qué le vamos a hacer?
Hasta entonces, o sea (que es la más pija de todas las masas) hasta que vuelva, que os vaya bonito.
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Dos errores no hacen un acierto
En cualquier caso, siento sinceramente la muerte de Joel Rodríguez. Puedo entender el dolor de su madre (que por cierto es extranjera) porque si le hubiera sucedido a un hijo mío, no sé cómo habría podido reaccionar, seguro que con mucha pena, mucha rabia y mucha indignación. Hay que exigir justicia y que el culpable o los culpables paguen por su horrible crimen, pero por favor no satanicemos a nadie por su origen, raza o condición. Eso nunca es justo porque siempre se producen víctimas entre inocentes y dos errores no hacen un acierto.
A vueltas con el contable
El criterio de algunos jueces
Absuelto de agresión sexual a su hija de 3 años porque no la intimidó
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• El acusado ha sido condenado a 45 meses de cárcel por abusar de la niña de los 3 a los 12 años
• El tribunal no considera demostrado que hubiera "violencia o intimidación específicas" y rebaja la petición de 15 años del fiscal
El acusado le decía a su hija que "si se lo contaba a su madre, iba a matar a su madre o que iba a acabar con ellas", en una situación que se mantuvo hasta que la niña tuvo 11 o 12 años y le dijo a su padre que "no quería que lo hiciese más, que ya se acababa y que le daban igual las amenazas". - El Periódico
Vamos a ver si lo entiendo. Un individuo abusa de su hija de 3 años, TRES AÑOS, y lo sigue haciendo durante nueve años más. El solo hecho de hacerlo ya merece cadena perpetua, sin embargo a los jueces de la Audiencia de Sevilla les parece que el pobre hombre no ejerce violencia o intimidación. Pero ¿de qué coño estamos hablando? Tú le dices a una niña de tres años que si explica que abusas de ella las matarás a su madre y a ella misma ¿Y eso no es violencia? ¿ni siquiera intimidación?
. Por el bien de la sociedad, POR FAVOR , ECHEN A ESOS RETORCIDOS DE LOS TRIBUNALES. Que no sigan ejerciendo su injusticia contra nuestros niños y nuestras niñas.
LA FINANCIACIÓN AUTONÓMICA
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Cuando yo era pequeña en España se pasaba hambre. Yo hambre no recuerdo haber pasado porque mi familia se rompía los cuernos a trabajar para que pudiéramos más o menos comer. Lo que no teníamos eran lujos, por supuesto. Por ejemplo, el día que se hacía una gran excepción y repartían galletas entre los niños, no os vayáis a pensar que era como ahora, que os ponen la caja de galletas delante y vais cogiendo las que os de la gana, no. Lo que se hacía era que se juntaba a todos los niños (en mi caso recuerdo que éramos un grupo de tres, el pequeño nacería lejos de estas tierras y en época de bonanza, más un grupo de cuatro de la vecina amiga del alma de mi madre), se nos hacía abrir las manos y nos iban repartiendo galletas hasta que se terminaban, si una vez acabado el reparto sobraban algunas pero no daba para una más cada uno, se partían a trozos y así acabábamos teniendo todos exactamente lo mismo. Eso es ni más ni menos lo que queremos en Catalunya, que al final acabemos teniendo todos exactamente lo mismo. No se partían por la mitad y se daba una mitad para cada grupo, porque si así se hubiera hecho, mi grupo que era de tres hubiera tenido más que el otro grupo que era de cuatro. ¿Cómo hay que hacer para repartir justicia? Pues eso, repartir individualmente y no por grupos. Si yo le doy cien manzanas a un grupo de veinte y otras cien manzanas a un grupo de sesenta, es evidente que estoy cometiendo una injustia, la misma injusticia que se ha venido cometiendo contra Catalunya y que no hay manera de que se pueda corregir porque el grupo de veinte no está dispuesto a entender que al grupo de sesenta hay que darle trescientas manzanas para que acaben teniendo todos lo mismo.
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Es una lástima que mi abuela ya no esté entre nosotros, ella podría explicar a todos esos políticos que no quieren entender cómo se debe repartir lo que hay equitativamente. Ella pasó por una triste guerra y una trágica postguerra, era una mujer semianalfabeta pero de una inteligencia aguda heredada de la sabiduría ancestral de sus antepasadas, vivió rodeada de criaturas y necesidades y aprendió muy bien a repartir lo que había con justicia y honestidad. . . . : . A esta fuente iba mi abuela a buscar agua antes de que la crueldad de la postguerra la enviara a Barcelona donde acabaría enseñándonos a los niños cómo hay que repartir con justicia cuando no sobra de nada.
Bien por Obama, bien por Bachelet
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MAGOS DE LAS FINANZAS
