12/2/10

Salud, Tata Madiba

Hoy, bueno ayer que ya son las tres y pico, se cumplieron veinte años de la liberación de Nelson Mandela.

Este hombre, conocido por los suyos con el apodo cariñoso de Tata Madiba, es uno de mis grandes ídolos y no creo que nos dure mucho por aquí. Como decía un simpático anuncio de chocolates, siempre se acaba. Es ley de vida. Pero su imagen, su voz y su lucha las llevaré conmigo hasta que me muera.

Mandela no pudo acabar con la injusticia social en Sudáfrica porque la injusticia social en Sudáfrica es tan fuerte que no puede eliminarse de un plumazo. Un país en el que el 80% de la tierra es privada y además la poseen los blancos, resulta difícil de gobernar. Si además, a las desigualdades ya existentes se suman los miles de emigrantes que llegan de toda África porque, a pesar de sus dificultades, sigue siendo el país más próspero del continente, harán falta todavía muchos años para que las cosas mejoren para todos. Pero lo que sí hizo Mandela con su indomable perseverancia fue acabar con el apartheid y aunque es posible que a quienes no lo habéis conocido de cerca os cueste ver como fue de nefasto el apartheid, os puedo asegurar que fue, junto con el nazismo, una de esas cosas de las que la humanidad tendrá que avergonzarse siempre. Yo estuve allí y fue tal el impacto que causó en mi pobre alma de adolescente idealista e ingenua, que aún hoy cuando voy en el tren y veo que un negro se sienta tranquilamente en el asiento de enfrente o incluso a mi lado, lo vivo con una alegría especial porque aunque racionalmente sé que aquí y ahora es algo perfectamente normal, en la piel de mis neuronas quedó marcada con fuego la ignominia de que por ser negra no tuviera una persona el mismo derecho que yo a sentarse donde le diera la gana.

Mirad bien este rostro. Es el rostro de un hombre que no dio jamás su brazo a torcer. Un hombre que supo desde siempre que lo más importante era que su gente se esforzara y estudiara para tener criterio propio y no dejarse humillar, porque no es más humillado aquel a quien más maltratan sino aquél que se pierde el respeto a sí mismo. Un hombre que siendo un joven abogado, defendió sus ideas con inteligencia ante unos jueces blancos, arcaicos e implacables a quienes dijo irónicamente "ustedes nos llaman negros y no somos negros, como se llaman a sí mismos blancos y tampoco lo son, son rosados... como los cerdos".

Cheers President!
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4 comentarios:

MaryLou dijo...

Ojalá no hubiera nunca más cosas para avergonzarse en este mundo mundo!
Debió ser terrible vivir allí en aquella época.
La llegada de Obama a la presidencia, seguro que fue una gran alegría para Mandela y la gente de su generación!!!
Besicos

Julia dijo...

Sí MaryLou, fue muy duro, por eso me emocionó tanto ver a Obama entrar en la casa blanca. Ya sé que la vida no es un cuento de hadas, pero es importante dar el primer paso porque sin primer paso no hay segundo ni tercero. Si fue una alegría para mí, figúrate que no sería para Mandela y la gente de su generación.

Recuerdo que hace unos dieciséis años fui a ver un musical que se llamaba Sikulu,de una compañía de bailarines y cantantes sudafricanos, todos negros. Llevé a mi hijo que entonces tenía ocho años a verlo y como todo era alegría con aquellas músicas tan bonitas y el vestuario de muchos colores, mi pequeño se extrañó me preguntó ¿mamá porque estás todo el rato llorando? Y lloraba de la emoción tan grande que me producía ver a todos aquellos muchachos y muchachas negros haciendo una gira por todo el mundo. Cuando yo estaba allí tenian totalmente prohibido salir de su país. Ya ves qué cosas.

Mucho me temo que seguiremos teniendo que avergonzarnos de algunas cosas todavía querida MaryLou. Espero que de cada día menos.

Un abrazo muy fuerte

antonio dijo...

Hola Julia !
Excelente post. Mandela fue la cabeza visible pero sin en apoyo y la ayuda de muchos más no fuera sido posible derrotar el apartheid.
Gracias Julia!

PD
Me has dado una idea para un próximo post mio.
Saludos! y buen fin de semana.

Luis Llorente dijo...

El mundo siempre nos causa emociones no siempre positivas, piensa que tus hijos nunca volverán a ver algo así, aunque hoy algunos italianos me han sorprendido con sus ideas de siglos pasados