2/3/12

Ya hemos llegao a donde íbamos

Quan jo era petita, es feia servir molt aquesta frase, una metàfora per dir que algun impediment important no et permetia continuar el camí. Es podria dir que a la situació a la que estem "ya hemos llegao a donde íbamos" perquè ens ho estan posant molt difícil per continuar avançant.
D'uns anys ençà ens està  sortint tot malament, governi qui governi i adoptis la postura que adoptis, no hi ha manera de que puguis vestir adequadament, doncs és impossible estrènyer-te el cinturó i baixar-te els pantalons al mateix temps.

Els assutadors professionals, sobre tot si són arcaics i al servei descaradament dels poderosos, com per exemple l'ABC i altres "joies" de la comunicació, publiquen en portada alarmants imatges en les que semble que Barcelona va ser arrasada per les flames el dia que els estudiants van sortir al carrer. I, si, van cremar alguna cosa però només uns quants contenidors... de moment. Interessa deixar-ho clar perquè els ciutadans i ciutadanes que només s'informen a través d'aquests manipuladors de la història, poden quedar totalment immobilitzats per la por. I no són temps per l'immobilisme, no.
No intento fer apologia de la violència, res més lluny de les meves intencions. Sobre tot perquè és ben sabut que la violència només serveix per engendrar més violència i també és ben sabut que quan esclata una espiral de violència, qui té més a perdre són els més vulnerables... com sempre. A més, tothom que hagi participat a alguna manifestació important des dels temps del franquisme, sabem de sobres que els violents no són manifestants sinó elements enviats precisament per rebentar les manifestacions, antigament la policia feia servir els delinquents juvenils, ara es veu que van ells directament disfressats d'antisistemes… diuen.

Ara be, no és temps de violència, no, però si és temps de ira. La ira si comença a estar molt justificada. En els estudiants i també en els treballadors (o extreballadors degut a l'atur que patim). En la gent jove i en la gent gran, en l'exassalariat i l'expetit o mitjà empresari. En les classes mitjanes i en les classes populars. I sobre tot, sobre tot, en aquells que han passat de classe mitjana a classe popular i d'aquí directament a la indigència.

O sigui que, m'agradaria molt que la oposició, per molt oposició útil i responsable que vulgui exercir, deixés de perdre energies defensant els governs i demonitzant als manifestants, i passés directament a defensar els drets de la ciutadania que són contínuament trepitjats... Ei, és una humil suggerència...


19/2/12

¿Dónde están y para qué sirven los sabios?


Fíjate que últimamente no se me ocurre nada porque sigo en estado de shock ante la pandemia de cretinez que asola a Europa, último indicio de racionalidad que nos quedaba y de repente me asaltó una pregunta ¿qué coño hizo el comité de sabios a parte de cobrar?

Qué orgullosos nos sentimos porque Europa era un oasis  de civilización en mitad de un desierto inmenso de injusticia y salvajismo. Qué felices además porque nuestro controvertido pero indiscutible salvador formara parte de ese comité de sabios. Y al final ¿qué? Nada más que la barbarie más absurda y cruel. Y como las ideas se entrelazan como las cerezas y tiran unas de otras, me viene a la cabeza la constatación que viví hace tantos años de que líder, poder, directivo, incluso alto directivo, no eran sinónimo de capacidad. Más bien se acercaban a conveniencia, a tener una flor en el culo, a no tener escrúpulos y a saber estar en el lugar adecuado en el momento preciso. Nada que ver con la inteligencia. Y lo supe porque trabajé para ellos, fui secretaria de algunos de ellos. Sujetos egocentristas cebados como cerdos, más por guardar secretos que por crear. Quienes creaban eran los otros. Abnegados segundones dispuestos a vender su talento a mitad de precio por mantener el sueño de llegar a ocupar el puesto de arriba. Gente con capacidad pero también sin escrúpulos. Y por debajo de esa cadena estábamos los ciudadanos de a pie. Algunos con ganas de luchar por cambiar las cosas, pocos, y otros, muchos, con ganas de ir tirando, mansos, y mirando para otro lado. Así nos va.

Yo era de los bocazas, de los que no aprenden nunca a callar y mirar para otro lado. Más de una vez me dijeron "ese puesto hubiera sido para ti si no fueses tan contestataria". Yo, en lugar de cambiar de actitud y pedir perdón contestaba "O sea, que reconoces que priorizas la mansedumbre a la capacidad". Y me decían muy enfadados "¿Lo ves?, no tienes remedio". Y no, nunca tuve remedio porque ahora, aun siendo un líder político al que siempre admiré, no adoré nunca como muchos de sus fieles seguidores pero sí respeté y reconozco todo lo que hizo por este sufrido país, aun así, como decía, no puedo dejar de preguntarme ¿qué hizo el comité de sabios, qué se les fue de las manos para que Europa esté como está? Y si la respuesta es que no podían hacer nada, entonces me pregunto ¿por qué pagamos tantos organismos que no sirven para nada?
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9/2/12

Los acuerdos con su santidad

Papa: ¿Es este el chico del que me hablaste?

Cardenal: Sí, Santidad. Es muy listo y vamos a hacer un buen negocio con su santísima visita a Valencia, ya verá.

Camps: Majestad, ya sabe que estamos a su servicio.

Mujer de Camps: No seas burro, mira que te lo he dicho mil ves, que no es majestad que es su ilustrísima.

Papa: Es igual, es igual. Lo que importa es que lleguemos a un acuerdo. A ver ¿cuánto vamos a sacar con esa visita que nos queréis organizar?

Camps: Pues calcuco que unos cuantos millones de euros. Dese cuenta que todo serán beneficios porque los trajes ya me los pagan a parte ¿sabe usted?

Papa: Sí, ya, ya, lo de los trajes. Andáte con ojo a ver si por una chorrada semejante nos vamos a ver envueltos en un estúpido escándalo y al final se va a descubrir lo que importa de verdad.

Camps: No se preocupe majestad... perdón, ilustrísima. Lo tenemos todo atado y bien atado.

Papa: Bueno, pues vete preparando la visita y me envías los números antes de emprender viaje. Ah, y pasa por taquilla a pagar mis honorarios antes de irte ¿estamos? Y por cierto, Santidad, me llamas Santidad...

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