7/10/10
Torno a sentir-me sencera
Els meus eren més o menys així, fins que un senyor que es diu cáncer va decidir escollir-me a mi i vaig perdre un dels meus estimats pits. Només qui hagi passat per aquesta situació pot entendre com és d'important perdre un pit. Aquell pit que va nèixer amb tu però que es va desenvolupar a poc a poc, que en arribar a l'adolescència et va fer patir perque no tenies gaire clar si volies que tothom veiés que en tenies pits o volies desaparèixer quan algún xicot no et treia els ulls de sobre. Fins que vas arribar a la edat adulta i vas tenir plena consciència del privilegi que significaven aquells pits, de l'orgullosa que et senties d'ells i com presumies (a partir de la democracia, es clar) d'ells a la platja practicant un "topless" que és el més sà que es pot practicar a les platges desprès del nudisme. I va arribar el dia en que vas ser mare i vas viure el grandíssim privilegi de donar el pit al teu nadó, hi ha quelcom més bonic en aquesta vida? I no em queixo, afortunadament per quan el càncer es va apropar al meu cos, jo ja havia tingut la sort de viure tot aixó. No obstant, no va deixar de ser un cop molt fort però, amb ganes de viure, preocupant-me pels demés i amb el suport del meu marit que és el meu millor amic, a més del meu millor amant, he pogut anar superant totes les etapes dures que em va tocar viure, la mastectomia radical, la quimioterapia per a matar elefants, la pèrdua del meu estimadissim pit esquerre... Ara, cinc anys i mig després i després d'haver passat cinc vegades pel quiròfan, torno a tenir un pit que, tot i no ser el d'abans, deunido lo bonic que me l'han deixat. Estic molt contenta, doncs tot i que encara em trobo un xic delicada per la última intervenció que va ser tot just ahír, em torno a sentir com era abans de l'amputació i us ben asseguro que, si no em moro abans, que espero que no, el proper estiu tornaré a ser la reina del topless, Oh, yeah! Jajajaja...
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4/10/10
Dare to dream
Soy una enamorada incondicional del Cirque du Soleil pero tengo un defecto, no tengo pasta. Así que, aunque seguiré incondicionalmente enamorada de ellos y seguiré soñando con su precioso slogan "Dare to Dream", tendré que resignarme a no ir a verlos esta temporada porque los precios son escandalosamente caros.
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1/10/10
La huelga general
Nada que decir sobre la huelga general, salvo que no estoy muy convencida de que pueda servir para algo. Es decir, los trabajadores hacen huelga, se manifiestan, los líderes sindicales se dan un baño de masas y el gobierno ¿qué puede hacer el gobierno? ¿Recular y desistir de llevar a cabo la reforma laboral? ¿Aun a riesgo de que Europa nos dé la espalda y las pocas industrias que nos quedan se larguen con viento fresco? Muy bien, ya lo hemos logrado, hemos conseguido parar esa maldita reforma que no hace más que perjudicarnos. Y ahora ¿qué? Bueno, pues ahora los trabajadores que tienen trabajo estarán más protegidos. ¿Y los que no lo tienen? Ah, para esos no tenemos ningún remedio. Pensad que los sindicatos están para defender los derechos de los trabajadores, si tú no trabajas ¿cómo te van a defender a ti? ¡Uffff!, qué complicado que resulta todo ¿eh? Con lo fácil que era cuando las fábricas estaban llenas de trabajadores y los trabajadores trabajaban y luchaban por mejoras laborales. Pero claro, una lucha obrera sin obreros… la cosa no es fácil, no.
Pero volvamos a la huelga. ¿qué pedíamos en la huelga? No a la reforma laboral, sí al empleo. Muy bien, correcto. ¿Y quién se supone que tiene que crear el empleo? Porque a mí que me perdonen pero no veo ninguna otra solución que no sea la creación de empleo. De lo contrario, por más huelgas que hagamos y más derechos laborales que cortemos… ¿Cómo van a pagar prestaciones si no entran cotizaciones? Yo lo veo muy difícil. Y, claro, lo fácil es echarle todas las culpas al gobierno pero, ¿cómo puede el gobierno crear empleo, obligando a las empresas que huyen a los mercados en los que pueden exprimir mejor a los trabajadores, a que vuelvan so pena de ser excomulgados? ¿rebajando todavía más las condiciones laborales para que los trabajadores españoles puedan competir con los mercados de las economías emergentes? ¿Cómo se hace eso, cómo se crea empleo? Tenemos que crear empleo con valores añadidos. Sí, eso es lo que tenemos que hacer pero ¿cuándo y cómo podremos lograrlo, de aquí a treinta años? ¿Y qué hacemos ahora con los millones de parados sin cualificar que tenemos en estos momentos? Les damos formación. Bien ya les hemos dado formación, un par de cursillos de manipulador de alimentos y cosas así. Y dónde lo colocamos a trabajar, en el Centre de Recerca Biomèdica? Y no os penséis que no entiendo a los sindicatos. Como miembro del Comité de Empresa que he sido durante una pila de años, me toca muy mucho los cataplines que traten de cargarse el convenio colectivo. Y no solo porque es una grandísima putada para los trabajadores que hasta ahora contaban con él, sino porque es una falta de respeto y consideración a los compañeros que sufrieron represión y escarnio por lograr ese triunfo para los trabajadores. Y estamos a punto de ver cómo tiramos todas las conquistas sociales por la borda, pero ¿qué podemos hacer para evitarlo, cuando cualquier joven de hoy día tiene que estar dispuesto a trabajar en peores situaciones y con peores condiciones que cuando nosotros empezábamos? Y lo más trágico, nos llega en el momento que nos llega, con un gobierno socialista encabezando todo este desaguisado. Pero claro, volvemos a lo mismo. Qué fácil es echarle todas las culpas. Y yo me pregunto ¿toda la culpa es suya? ¿Qué otro tipo de gobierno lo hubiera hecho mejor?... ¿Rajoy? ¡Ufff! Vaya panorama.
Luego está la otra parte de la huelga. La de esos niñatos antisistema que no son más que una versión violenta de los hippies de antaño. Una serie de “bohemios” vagos y oportunistas que no buscan trabajo porque no tienen ni han tenido nunca intención de trabajar. Dicen que están en contra del sistema pero son incapaces de organizarse seriamente. Su misión en la vida es dejar pasar el tiempo sin dar un palo al agua y aprovecharse del sistema al que tanto dicen odiar. Nunca harán nada que signifique un esfuerzo. Son como una versión desagradable de la cigarra. Ni siquiera están dispuestos a respetar a los demás. Para ellos el resto de ciudadanos no somos más que unos puretas alineados que bajan la cabeza y siguen al rebaño, sin embargo no tienen la más mínima vergüenza en pedir limosna o robar a cualquier pobre trabajador para seguir fumando petas y viviendo de la sopa boba. Eso sin mencionar a los rateros de tres al cuarto que se unen a la jauría cuando montan un festival. Puede que incluso se encuentre entre ellos algún que otro elemento provocador para desestabilizar como se ha venido haciendo siempre, solo que antes lo hacía el gobierno para desacreditar la lucha obrera y ahora vaya usted a saber quién lo hace para desestabilizar el gobierno.
Resumiendo. Felicidades a los sindicatos que dicen haber logrado un gran éxito con la huelga general. Felicidades al gobierno que dice haber salido reforzado de esta experiencia. Y al loro los trabajadores porque creo que no estamos mejor de lo que estábamos. Ah, y ya puestos a hacer resúmenes, hagan el favor de enviar a todos esos “antisistemas” a alguna isla desierta muy, muy lejos de aquí. ¿No dicen que son antisistemas? Pues si se largan del sistema serán más felices y nosotros nos quedaremos más tranquilos. Que bastantes problemas tenemos ya como para encima tener que aguantar a esos maleantes.
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Pero volvamos a la huelga. ¿qué pedíamos en la huelga? No a la reforma laboral, sí al empleo. Muy bien, correcto. ¿Y quién se supone que tiene que crear el empleo? Porque a mí que me perdonen pero no veo ninguna otra solución que no sea la creación de empleo. De lo contrario, por más huelgas que hagamos y más derechos laborales que cortemos… ¿Cómo van a pagar prestaciones si no entran cotizaciones? Yo lo veo muy difícil. Y, claro, lo fácil es echarle todas las culpas al gobierno pero, ¿cómo puede el gobierno crear empleo, obligando a las empresas que huyen a los mercados en los que pueden exprimir mejor a los trabajadores, a que vuelvan so pena de ser excomulgados? ¿rebajando todavía más las condiciones laborales para que los trabajadores españoles puedan competir con los mercados de las economías emergentes? ¿Cómo se hace eso, cómo se crea empleo? Tenemos que crear empleo con valores añadidos. Sí, eso es lo que tenemos que hacer pero ¿cuándo y cómo podremos lograrlo, de aquí a treinta años? ¿Y qué hacemos ahora con los millones de parados sin cualificar que tenemos en estos momentos? Les damos formación. Bien ya les hemos dado formación, un par de cursillos de manipulador de alimentos y cosas así. Y dónde lo colocamos a trabajar, en el Centre de Recerca Biomèdica? Y no os penséis que no entiendo a los sindicatos. Como miembro del Comité de Empresa que he sido durante una pila de años, me toca muy mucho los cataplines que traten de cargarse el convenio colectivo. Y no solo porque es una grandísima putada para los trabajadores que hasta ahora contaban con él, sino porque es una falta de respeto y consideración a los compañeros que sufrieron represión y escarnio por lograr ese triunfo para los trabajadores. Y estamos a punto de ver cómo tiramos todas las conquistas sociales por la borda, pero ¿qué podemos hacer para evitarlo, cuando cualquier joven de hoy día tiene que estar dispuesto a trabajar en peores situaciones y con peores condiciones que cuando nosotros empezábamos? Y lo más trágico, nos llega en el momento que nos llega, con un gobierno socialista encabezando todo este desaguisado. Pero claro, volvemos a lo mismo. Qué fácil es echarle todas las culpas. Y yo me pregunto ¿toda la culpa es suya? ¿Qué otro tipo de gobierno lo hubiera hecho mejor?... ¿Rajoy? ¡Ufff! Vaya panorama.
Luego está la otra parte de la huelga. La de esos niñatos antisistema que no son más que una versión violenta de los hippies de antaño. Una serie de “bohemios” vagos y oportunistas que no buscan trabajo porque no tienen ni han tenido nunca intención de trabajar. Dicen que están en contra del sistema pero son incapaces de organizarse seriamente. Su misión en la vida es dejar pasar el tiempo sin dar un palo al agua y aprovecharse del sistema al que tanto dicen odiar. Nunca harán nada que signifique un esfuerzo. Son como una versión desagradable de la cigarra. Ni siquiera están dispuestos a respetar a los demás. Para ellos el resto de ciudadanos no somos más que unos puretas alineados que bajan la cabeza y siguen al rebaño, sin embargo no tienen la más mínima vergüenza en pedir limosna o robar a cualquier pobre trabajador para seguir fumando petas y viviendo de la sopa boba. Eso sin mencionar a los rateros de tres al cuarto que se unen a la jauría cuando montan un festival. Puede que incluso se encuentre entre ellos algún que otro elemento provocador para desestabilizar como se ha venido haciendo siempre, solo que antes lo hacía el gobierno para desacreditar la lucha obrera y ahora vaya usted a saber quién lo hace para desestabilizar el gobierno.
Resumiendo. Felicidades a los sindicatos que dicen haber logrado un gran éxito con la huelga general. Felicidades al gobierno que dice haber salido reforzado de esta experiencia. Y al loro los trabajadores porque creo que no estamos mejor de lo que estábamos. Ah, y ya puestos a hacer resúmenes, hagan el favor de enviar a todos esos “antisistemas” a alguna isla desierta muy, muy lejos de aquí. ¿No dicen que son antisistemas? Pues si se largan del sistema serán más felices y nosotros nos quedaremos más tranquilos. Que bastantes problemas tenemos ya como para encima tener que aguantar a esos maleantes.
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