Vamos a hablar alto y claro y con honestidad de las cosas que preocupan, de las cosas que son injustificables, aunque a veces nos moleste hacerlo porque puedan coincidir con intereses oscuros de formaciones políticas de dudosa honestidad.
Totalmente de acuerdo con que seguramente el motivo por el que se habla ahora tanto del burka es porque estamos en plena precampaña electoral. Yo hace mucho tiempo que vengo denunciando el tema y nadie me ha hecho el más mínimo caso, sin embargo ahora, precisamente ahora, se ha puesto de moda. No me uno a la moda pero me reafirmo en mis declaraciones, el burka es un insulto a la humanidad. Además no es cierto que tenga connotaciones religiosas, la prenda surgió de los harenes de los multimillonarios saudies que la utilizaban para cubrir a las mujeres de su harén, ya que las consideraban una propiedad privada que nadie tenía derecho ni siquiera a mirar. De ahí se extendió a las clases populares porque ya se sabe que en todo el mundo siempre hemos tenido tendencia a imitar a los poderosos y como también en el mundo islámico existe la globalización, pues se extendió por todas partes. Es como dice la sabiduría popular: pon una manzana podrida en un cesto de manzanas sanas y todas se pudrirán, o aquella otra que dice que si juntas a un caballo gandul con un caballo trabajador para que el gandul aprenda, se volverán gandules los dos. Hoy día se utiliza la ley de Murphy: si algo tiene que salir mal, saldrá. Es curioso sin embargo, que siendo una prenda que usa la mujer, el uso de la misma la haya impuesto el hombre.
Como es un tema que me preocupa porque todas las largas marchas de la humanidad empiezan con un primer paso, tanto las buenas como las malas, por lo que hay que tener muy en cuenta hacia dónde se da ese primer paso, voy leyendo todo lo que se publica para buscar argumentos que me hagan dirigir mis pasos hacia un lado u otro. Y de momento todo lo que encuentro me lleva hacia un camino muy concreto: NO PODEMOS ACEPTAR EL USO DEL BURKA. Desgraciadamente no podemos luchar contra ese insulto en los países de origen, al menos en los nuestros no seamos tan "políticamente correctos" que al final nos veamos justificando algo que es totalmente injustificable. Y lo digo con el mayor conocimiento de causa que puede tener un ser humano, la experiencia de una mujer heredera de las injusticias que el fundamentalismo católico perpetró durante siglos contra todas las mujeres de este país. Muchos años de lucha constante y muchos sacrificios nos ha costado llegar a dónde estamos, que desde luego no es todavía el final del camino, como para que ahora consintamos en que se siga insultando de forma ignominiosa a la mujer en nombre de lo que sea o de quien sea.
Reproduzco algunas de las frases del sociólogo Jordi Moreras sobre esta cuestión:
"Europa empieza a tolerar el hiyab porque tiene que ver con la religión, la identidad y la voluntad de ser fiel a una tradición, en cambio sobre el velo integral estamos más legitimados para decir que no porque rompe la posibilidad de interacción entre dos personas."
"Que sean más o menos las mujeres que usan el burka no es tan relevante ni resta oportunidad al debate. No comparto la opinión de los políticos de que debemos despreocuparnos porque son pocas. ¿Nos preocuparemos cuando sean el 20%? El velo integral es un indicador de la preeminencia y la influencia de los discursos más rigoristas."
Por otra parte, me sumo al testimonio de Fátima Ghailan, mediadora cultural acosada por la comunidad islámica, que conoce bien la situación porque la sufre directamente y día a día. "El problema principal es el escaso conocimiento de los responsables políticos que siempre tienen a interlocutores masculinos. ¿Cómo van a saber algo de las mujeres? Sus preocupaciones son otras. Algunas llevan 10 años aquí y aún no saben hablar ni español ni catalán. Primero han de conocer sus derechos y deberes y luego ya decidirán por ellas mismas qué quieren vestir."
A la sociedad en general le pido que no deje pasar esta oportunidad de poner sobre la mesa problemas que aquí son pequeños hoy, no sabemos cómo serán mañana, pero que en otras zonas del mundo son una auténtica tragedia. ¿Qué pensarán de nuestras sociedades "avanzadas, civilizadas y democráticas" aquellas activistas que están arriesgando su vida cada día en una lucha sorda y dura contra aquellos que las someten a una situación descarnada, desalmada, feroz y cruel cuando vean que esos mismos verdugos contra los que ellas luchan, imponen impunemente el sometimiento de sus mujeres en nuestros países? ¿Qué esperanza de apoyo les quedará?
Y a las mujeres os digo: No volvamos a caer en la trampa de que, como son asuntos de mujeres, no son importantes. Eso es lo que se nos ha dicho siempre. Cierto es que los gobiernos socialistas que tenemos han sido los únicos sensibles y honrados respecto a la lucha por la igualdad de la mujer, pero nosotras tenemos que ir más allá, la lucha por la igualdad de la mujer será universal o no será. La práctica nos está demostrando que por muchos logros de igualdad que conquistemos, si consentimos que otras mujeres sigan bajo una terrible opresión, no habremos logrado la igualdad de la mujer. Ya ni te cuento si además lo consentimos en nuestra propia casa.
Y una pequeña nota de humor, sin ninguna acritud ni mala hostia, ¿cómo sabrán quien es quien cuando se vean en la foto?
Pido perdón a JDRobert por haber cogido la foto de su blog pero es que me ha parecido genial. Gracias.
.
.






